sábado, 3 de abril de 2010

Terremoto en Chile 27 de marzo.

El terremoto de Chile de 2010 fue un sismo ocurrido a las 03:34:17 hora local (UTC-3), del sábado 27 de febrero de 2010, que alcanzó una magnitud de 8,8 de la escala de Richter. El epicentro se ubicó en el Mar Chileno, frente a las localidades de Curanipe y Cobquecura, cerca de 150 kilómetros al noroeste de Concepción y a 63 kilómetros al suroeste de Cauquenes, y a 47,4 kilómetros de profundidad bajo la corteza terrestre. El sismo, tuvo una duración de cerca de 2 minutos 45 segundos, al menos en Santiago.Las zonas más afectadas por el terremoto fueron las regiones chilenas de Valparaíso, Metropolitana de Santiago, O'Higgins, Maule, Biobío y La Araucanía, que acumulan más de 13 millones de habitantes, cerca del 80% de la población del país. En las regiones del Maule y el Biobío, el terremoto alcanzó una intensidad de IX en la escala de Mercalli, arrasando con gran parte de las ciudades como Constitución, Concepción, Cobquecura y el puerto de Talcahuano. En las regiones de La Araucanía, O’Higgins y Metropolitana, el sismo alcanzó una intensidad de VIII provocando importante destrucción en la capital, Santiago de Chile, en Rancagua y en las localidades rurales. Las víctimas fatales llegan a un total de 432 fallecidos. Cerca de 500 mil viviendas están con daño severo y se estiman un total de 2 millones de damnificados, en la peor tragedia natural vivida en Chile desde 1960.Un fuerte tsunami impactó las costas chilenas como producto del terremoto, destruyendo varias localidades ya devastadas por el impacto telúrico. El archipiélago de Juan Fernández, pese a no sentir el sismo, fue impactado por las marejadas que arrasaron con su único poblado, San Juan Bautista.El sismo es considerado como el segundo más fuerte en la historia del país y uno de los cinco más fuertes registrados por la humanidad. Sólo es superado a nivel nacional por el cataclismo del terremoto de Valdivia de 1960, el de mayor intensidad registrado por el hombre mediante sismómetros. El sismo chileno fue 31 veces más fuerte y liberó cerca de 178 veces más energía que el devastador terremoto de Haití ocurrido el mes anterior, y la energía liberada es cercana a 100.000 bombas atómicas como la liberada en Hiroshima en 1945.

Geología

El terremoto ocurrió en el borde convergente entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana. En la región en que tuvo lugar el terremoto las placas convergen a un ritmo de unos 68 mm/año. El terremoto estuvo caracterizado por un mecanismo focal de falla inversa causado por la subducción de la placa de Nazca por debajo de la Sudamericana.

Sismo

A las 03:34:12 hora local (UTC-3) se produjo el violento sismo. Según el Servicio Sismológico de Chile, el hipocentro se ubicó a 47,4 km de profundidad bajo el océano Pacífico, en el punto 36°12′28″S 72°57′46″O / -36.20778, -72.96278, ubicado a 12,5 kilómetros de la costa chilena y a 17 kilómetros de la localidad de Cobquecura, en la provincia de Ñuble de la VIII Región del Biobío; la magnitud fue estimada en 8,3 según la escala sismológica de magnitud de momento. En tanto, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó que el sismo se originó en una localidad un poco más al norte, ubicada en 35°50′46″S 72°43′08″O / -35.84611, -72.71889, a 8 kilómetros al poniente de Curanipe, en la provincia de Cauquenes, VII Región del Maule, con una magnitud de 8,8 en la escala de magnitud de momento. La USGS determinó que el hipocentro se ubicó a 35 kilómetros de profundidad.

Réplicas a lo largo de Chile

Casi inmediatamente después del terremoto, comenzaron a sucederse réplicas de distintas intensidades localizadas en territorio chileno. En las 24 horas siguientes, ya se habían producido más de un centenar de estas réplicas, algunas de ellas de gran intensidad, siendo la más fuerte una ocurrida a menos de dos horas del suceso principal y que alcanzó una magnitud de 6,9 grados. Otra de las réplicas más destacables fue la ocurrida a las 8:25 hora local del domingo 28 que tuvo su epicentro en la costa de la VI Región de O'Higgins y que se dejó sentir desde Valparaíso hasta Concepción, alcanzando los 6,2 grados de magnitud. Como consecuencia de estas réplicas, muchas de las casas que habían quedado dañadas por el terremoto principal colapsaron definitivamente. Una nueva réplica de magnitud superior a 6, ocurrida el día 3 de marzo, generó conmoción en la población en conjunto con una falsa alerta de tsunami; a esa fecha, ya se llevaban contabilizadas 203 réplicas que superaban los 4,9 grados de magnitud.

Efectos por el Tsunami Chileno

Debido la localización submarina del epicentro y su proximidad con la costa, gran parte de los estragos fueron ocasionados por el tsunami asociado al movimiento sísmico sobre las localidades costeras. Esta masa de agua a gran velocidad azotó las costas chilenas en pocos minutos, alcanzando las localidades costeras de las regiones del Maule y el Biobío. En Constitución, la primera ola del maremoto llegó cerca de media hora luego del sismo principal, que según testigos superó los ocho metros de altura, siendo seguida unos minutos después por una segunda ola más fuerte de unos diez metros y finalmente una tercera, similar a la primera. El mar ingresó a localidades como Pelluhue y Curanipe, superando los 150 metros al interior en Pichilemu, Iloca, Duao y hasta 200 metros en Coi Coi. En el puerto de Talcahuano, olas de hasta 5 metros penetraron en el casco de la ciudad y el nivel del mar se elevó por sobre los 2,4 metros. El puerto de Valparaíso enfrentó un alza de 1,7 metros en el nivel oceánico.

Lugares afectados por el Tsunami:
Chile insular, archipiélago de Juan Fernández, San Juan Bautista, Isla Robinson Crusoe, isla de Pascua. El Tsunami abarco partes de otros paises, océano Pacífico, Perú, Ecuador y Costa Rica Hawái,California y Nueva Zelanda y finalmente la isla japonesa de Minamitorishima como los últimos efectos del maremoto.

Victimas del Terremoto.

Cifras oficiales de víctimas
Región ↓ 27 feb ↓ 28 feb ↓ 1 mar ↓ 2 mar ↓ 3 mar ↓ 4 mar ↓ 5 mar ↓ 8 mar ↓
050V de Valparaíso 4 16 16 18 20 16
24
055Metropolitana 13 36 38 38 38 21
23
060VI de O'Higgins 12 46 48 48 48 3
46
070VII del Maule 34 541 544 587 587 177
269
080VIII del Biobío 10 64 64 92 92 56
120
090IX de la Araucanía 5 5 13 13 14 6
15
Total nacional 78 708 723 796 799 279 452 497

Participación Militar


Pese al trabajo de Carabineros, muchos habitantes de Concepción debieron defender sus hogares con palos y armas de fuego.

Minutos después de ocurrido el terremoto, en diversas ciudades afectadas se produjeron robos y saqueos a los edificios y viviendas, especialmente en aquellas más afectadas, aprovechando los daños de las viviendas, los muros caídos, la huida de los propietarios hacia los cerros y la falta de suficiente presencia policial, especialmente tras el derrumbe de muchos cuarteles y comisarías.

En Constitución, los saqueos se produjeron apenas las aguas del tsunami se alejaron del centro de la ciudad. Los tres supermercados de la ciudad fueron vaciados por gente en busca de comida, agua y otros productos de primera necesidad, situación que se repitió en los pocos comercios de la ciudad que lograron mantenerse en pie. Sin embargo, al anochecer, los robos de bienes materiales en viviendas se masificaron mientras el contingente de unos cincuenta carabineros no era capaz de controlar la situación. A esto se sumó el estado de la cárcel de la ciudad, que debió desalojar a 103 reos producto de los daños estructurales que presentó. El día domingo 28, la situación comenzó a calmarse con la llegada sucesiva de refuerzos policiales: 150 nuevos efectivos llegaron ese mismo día, y 40 de Santiago y 13 de Talca al siguiente.

Con el objeto de “garantizar la situación de orden público en la zona más afectada y acelerar la entrega de ayuda”, el Poder Ejecutivo chileno decidió el día posterior al sismo el decretar “estado de excepción constitucional de catástrofe” en las regiones del Maule y el Biobío por un plazo de 30 días, lo que daba vía libre al Ejército para intervenir en caso necesario, con el objeto de garantizar la seguridad, además de ayudar en las tareas de retiro de escombros y reconstrucción. En un principio la aplicación de esta medida se afrontó de forma distinta en las dos áreas más castigadas: si bien en la Región del Biobio se adoptó de forma inmediata lo que supuso una mejora en la situación en materia de seguridad de la ciudad con el cese de los saqueos, en la Región del Maule la decisión quedó en suspenso al entender las autoridades militares que la situación no era tan dramática.


El jefe de plaza del Maule, Bosco Pesse. El Ejército participó inicialmente en labores de ayuda, rescate y reconstrucción, pero luego debió hacerse cargo de la seguridad pública.

Con el objeto de instaurar definitivamente la calma y con la de asegurar la entrega de alimentos a la población que se pretendía hacer casa a casa, el gobierno decidió que, desde la segunda jornada, el toque de queda se ampliara a 18 horas, desde las 18:00 hasta el mediodía siguiente. La presidenta Bachelet hizo llegar un mensaje a la nación en el que aseguró que las autoridades policiales y militares tenían instrucciones de actuar “con toda la severidad necesaria” para acabar los saqueos y el pillaje. En los días siguientes, el toque de queda se extendió por toda la Región del Biobío y algunas comunas del Maule (las cercanas a Curicó, Talca, Cauquenes y Constitución).

La mejora de la seguridad que durante los días siguientes se experimentó en las zonas afectadas conllevó a que las autoridades redujeran la extensión del horario de reclusión paulatinamente. La acción policial y militar en los días posteriores, una vez ya calmada la situación de caos en las principales ciudades, llevó al decomiso de varias de las especies sustraídas durante los saqueos e incluso muchas fueron devueltas de forma voluntaria ante la posibilidad de ser procesados, recuperándose cerca de 2 millones de dólares en bienes. En el resto del país, la situación de seguridad pública se mantuvo relativamente normal. Aunque el 11 de marzo el gobierno de Sebastián Piñera decretó el “estado de emergencia” en la VI Región de O'Higgins, dentro de sus primeras medidas al asumir, se negó a extender el toque de queda a dicha zona al no considerarlo necesario en ese momento, tratando de mantener la calma y la tranquilidad.

Servicios Básicos y Telecomunicaciones.

Agua y abastecimiento

La distribución de agua potable sufrió de cortes principalmente en las regiones del Maule y el Biobío, donde menos del 15% de la población estaba abastecida durante las primeras horas del terremoto; en las regiones menos afectadas, los cortes fueron sectorizados, llegando la Región Metropolitana a tener 96% de abastecimiento normalizado y la Región de Valparaíso, un 75%. La reposición del servicio se gestionó rápidamente y ya, al 2 de marzo, las regiones V, VI, IX y Metropolitana tenían más de un 95% de reposición, mientras el Maule presentaba un 62,1% y el Biobío, un 43,8%, totalizando un 87,5% a nivel nacional. En estas dos últimas regiones, se proporcionaron camiones algibes para abastecer a la población, cubriendo un 11% del país a cinco días del terremoto. La cobertura se amplió llegando casi a su totalidad en las regiones menos afectadas a una semana del terremoto y sobre el 90% en el Maule; sin embargo, en el Biobío, la cobertura sobrepasó el 70% recién a diez días del evento sísmico y localidades como Arauco, Dichato y Lebu carecían de distribución normal hasta dos semanas después producto de la destrucción de la infraestructura necesaria. En gran parte del Gran Valparaíso, en tanto, se debió realizar un corte programado entre el 9 y 11 de marzo para poder reparar el acueducto Las Vegas, que presentaba graves fallas

Respecto a la alimentación, no se vivieron grandes problemas respecto al abastecimiento de elementos agrícolas esenciales aún cuando el terremoto impactó en el llamado “granero de Chile”, el conjunto de regiones más importantes en la producción nacional. Según el Ministerio de Agricultura manifestó que no existían problemas en el suministro de trigo, debido a que casi la totalidad de la cosecha ya se había realizado en las regiones del centro-norte, aunque dos tercios de ésta en las regiones del centro-sur habían sufrido retrasos por el movimiento telúrico. En tanto, el abastecimiento de trigo estaba asegurado para la fabricación del pan a nivel nacional, teniendo únicamente problemas en la distribución por los problemas asociados al transporte y la energía. La producción de leche, en tanto, no sufrió grandes trastornos al estar en una zona no afectada mayormente por el sismo. El abastecimiento de carnes tampoco sufrió grandes problemas, en parte por el alto impacto de las importaciones en el mercado nacional, registrándose problemas derivados del alza en las demanda del producto tras el terremoto, lo cual impactó levemente en los precios.

Grandes filas de vehículos intentando obtener combustible se registraron después del sismo, aun cuando no existían problemas de distribución.

La distribución de gas domiciliario no sufrió grandes problemas. En las zonas afectadas, aunque se rompieron algunas cañerías y se produjeron algunos incendios, las redes resistieron sin daños en su mayoría. Los combustibles, en tanto, no enfrentaron problemas en su distribución al contar con reservas autónomas de hasta dos semanas de gasolina y de diez días de diésel; sin embargo, la población de varias ciudades se abalanzó en las estaciones de servicio para asegurarse combustible, generando largas filas. Sin embargo, los daños que sufrieron algunas refinerías obligaron a que la Empresa Nacional del Petróleo decidiera aumentar las importaciones de combustibles para asegurar su oferta energética; en tanto, el envío de gas natural desde Argentina se duplicó para poder aliviar la demanda de diésel con fines de generación eléctrica.

Telecomunicaciones

Los servicios de telefonía sufrieron graves problemas durante las primeras horas del terremoto, especialmente debido a la congestión de llamadas generadas, las cuales llegaron a superar 10 veces el tráfico de un día normal y cerca de un 90% de los terminales intentaban llamar de forma simultánea. Debido a que no existieron daños de consideración respecto a la infraestructura, las líneas de telefonía fija comenzaron a recuperar su normalidad en las horas posteriores, reaccionando en general mejor que la telefonía móvil, que estuvo varios días sin servicio. Así, el 3 de marzo, las regiones V, IX y Metropolitana tenían niveles de reestablecimiento de la telefonía fija cercanos al 95% contra un 85% de la celular, mientras en el extremo opuesto, la VIII Región tenía de un 45% respecto a la fija y de un 25% en la celular. Dos días después, la telefonía fija y móvil estaba en buenas condiciones en casi la totalidad del país, a excepción del Biobío (con un 81% de fija y 58% de móvil). Sin embargo, la reposición del sistema telefónico, especialmente el móvil, se vieron afectados por un nuevo colapso tras el sismo del 11 de marzo y sus réplicas. La Subsecretaría de Telecomunicaciones estableció una serie de lugares en la VII y VIII regiones destinados a proveer comunicaciones a las personas afectadas, mientras las compañías de telefonía nacional otorgaron beneficios especiales y servicios gratuitos a sus usuarios.

Respecto al servicio de internet, este estuvo funcionando prácticamente sin problemas durante las primeras horas del terremoto, especialmente el servicio de internet móvil. Sin embargo, en las horas posteriores, se registraron problemas en algunos servidores nacionales y NIC Chile debió operar únicamente con los servidores DNS secundarios ubicados en el extranjero, dejando a Chile prácticamente incomunicado con el exterior. En las horas posteriores, el servicio se normalizó de la mano con la reposición de las redes telefónicas y de electricidad, aunque los daños en diversos data centers dejaron inoperativos varios sitios web nacionales, incluso por varios días.

Actos de solidaridad para los damnificados de Chile


Chile ayuda a Chile, la cual logró duplicar su meta, recaudando más de 59 millones de dólares.

En los días siguientes al terremoto, se organizaron diversas campañas solidarias. Los canales de televisión y otros medios de comunicación organizaron espontáneamente grandes colectas de alimentos para los damnificados del terremoto en Pelluhue, Constitución y Concepción, entre otras localidades. Diversas empresas realizaron campañas de donación en sus recintos, especialmente supermercados, tiendas departamentales y de elementos para el hogar, generalmente realizando campañas "uno y uno", en que cada compra o donación realizada por la ciudadanía es repetida por la empresa, o entregaron porcentajes de sus ventas a fundaciones de beneficencia. Homecenter Sodimac incluso realizó la campaña dentro de todas sus sucursales a nivel latinoamericano.

Miles de voluntarios participaron en labores de ayuda en las zonas más afectadas.

El voluntariado, sin embargo, fue una de las principales fuentes de ayuda humanitaria a las zonas devastadas. Miles de jóvenes se organizaron en conjunto con asociaciones deportivas, políticas, religiosas y académicas para organizar colectas, recoger donaciones de alimentos, vestuario y alimentos de aseo. Muchos incluso realizaron viajes a las zonas afectadas para apoyar en las labores de reconstrucción y de entrega de bienes y alimentos. Dentro de estas campañas, sin embargo, ocurrieron algunos accidentes como la caída de una avioneta particular en las cercanías de Tomé encargada de coordinar las acciones de ayuda realizadas por la Universidad San Sebastián, falleciendo sus seis tripulantes incluyendo al vicerrector y a un decano de esa institución y al ex presidente de las juventudes de la Unión Demócrata Independiente, y el atropello de una estudiante de primer año de ingeniería en la Universidad de Chile mientras entregaba volantes en avenida Tobalaba, el que provocó su muerte.

En tanto, la Asociación Nacional de Televisión, el Gobierno de Chile y las fundaciones Teletón, Caritas Chile, Fundación para la Superación de la Pobreza, Un Techo Para Chile y Hogar de Cristo, organizaron una teletón especial durante los días 5 y 6 de marzo con el fin de juntar fondos para los damnificados. El evento, encabezado por Mario Kreutzberger, más conocido como Don Francisco, fue denominado como Chile ayuda a Chile, siendo la reedición del programa homónimo que ayudó a miles de chilenos tras el terremoto de Santiago de 1985. El programa, al que asistieron la presidenta Michelle Bachelet y el presidente electo Sebastián Piñera, se propuso la meta de reunir 15 mil millones de pesos chilenos (cerca de 30 millones de dólares) para construir 30 mil viviendas de emergencia; sin embargo, la recaudación a nivel nacional excedió todas las expectativas, al igual que las donaciones entregadas por diversas empresas y organizaciones. Al cierre del evento que duró 25 horas, se recaudaron 30.212.775.555 pesos chilenos, el doble de la meta. Días más tarde, la auditoría final entregó un total de 45.974.813.684 pesos, de los cuales un 55% fue donado por empresas y un 45% por la población chilena. El dinero excedente respecto de la meta fue entregado a la Fundación Teletón para la reconstrucción de las escuelas destruidas por el terremoto.

jueves, 1 de abril de 2010

Bienvenidas(os) a Administración Insuco de Chile 4ºC